¿Qué necesitas para meditar?

 

La rutina de la sociedad actual puede resultar demandante y cansada, provocando estrés y ansiedad. Meditar resulta beneficioso para este tipo de padecimientos en los que la constante presión desconecta la mente produciendo hormonas que encienden el estado de alerta, de manera que técnicas como las mencionadas anteriormente te ayudarán a centrarte en tu presente, aportar pensamientos positivos al autoestima e incluso mejorar tu estabilidad emocional.

¿Cómo empezar a meditar?

Meditar resulta sencillo, así que si estás motivado a incorporar esta práctica para mejorar tu salud mental, aquí van algunas recomendaciones.

1.-Elige una técnica e identifica tu propósito.

Tener presente a dónde quieres llegar o qué aspecto de ti quieres mejorar te ayudará a recordar por qué decidiste incorporar esta práctica a tu rutina cuando tengas dudas con respecto a sus beneficios.

Una vez elegido tu propósito, ya sea mejorar salud física, mental o reconectar contigo mismo, puedes informarte de los tipos de meditación y elegir el que más se adapte a tu necesidad, meta y estilo de vida.

2.-Incorpora a tu rutina la meditación progresivamente.

Si bien no resulta agotador sentarse a meditar hay que comenzar creando un hábito, elegir un momento del día en el que puedas relajarte y comenzar con sesiones cortas de meditación. Puedes comenzar con 5 o 10 minutos e ir incrementando paulatinamente.

3.-Designa tu lugar de meditación.

El entorno que elijas para comenzar tu meditación influirá en la comodidad y concentración que puedas tener en tu sesión, te recomendamos una habitación o lugar donde te sientas tranquilo, alejado de ruidos fuertes, distracciones y sobre todo con privacidad.

4.-Enfoca tu mente en la respiración.

Comienza haciendo consiente tu respiración, de manera suave y pausada, asegurándote de sentir como recorre el aire del pecho a tu vientre hasta bajar el ritmo cuando inhalas y exhalas. 

De esta manera comenzarás a conectar con la práctica y concentrarte en cómo la llevarás a cabo.

5.- Experimenta y abraza el proceso.

Incorporar un nuevo hábito a tu rutina puede sonar más retador de lo que en realidad es, te ayudará probar distintas técnicas y posturas para elegir la que más te acomode. Ten en mente que puedes dar con la indicada a la primera o emprender un camino en el que descartarás muchas opciones, lo importante será no desistir y disfrutar del proceso, recordando que le estás abriendo la puerta a una herramienta de paz mental y autoconocimiento indudable.

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